Rosario para enfermos

Rosario para enfermos

El Rosario para enfermos es una acto de amor y caridad para pedir la fortaleza o sanación del enfermo, según los designios de Dios y para su Gloria. Entender que la oración es un momento de conversación íntima con Dios para recuperar las fuerzas y la fe perdida, es el mayor valor de el.

Cuando una persona está afligida por la enfermedad puede desesperarse y creer que la misericordia y el amor de Dios le han abandonado. Por eso, es importante no olvidar que rezar por los enfermos es una obra de caridad.

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    El Rosario para enfermos como aliciente al momento de la prueba.

    El rezo del santo Rosario cobra valor para las personas al momento de la tribulación y la prueba. Haciendo la meditación de los misterios de la vida de Jesús y su madre se pueden conseguir motivos de redención y sentido a las enfermedades como momentos de conversión.

    La práctica de la oración cotidiana es aliciente tanto para el enfermo que sufre o padece una enfermedad, y asimismo para los familiares que le acompañan. La enfermedad suele ser un periodo o momento de prueba que puede cuestionar y hacer dudar la fe de muchos creyentes.

    Por ello, sumergirse en los consuelos de la oración conjunta puede motivar nuevas esperanzas. Hacer el Rosario para enfermos, es también una práctica piadosa de personas que dedican momentos de reflexión y elevan oración voluntaria como intercesores por las salud de los enfermos.

    Otro aspecto de importancia al momento de ofrecer el rezo del Santo Rosario es que no todos los padecimientos son físicos. También hay personas que sufren moral, espiritualmente y esas intenciones igualmente podemos presentarlas.

    Rezar el Rosario para los Enfermos

    La Virgen María es aclamada como “salud de los enfermos” y ella intercede para que Dios nos conceda la sanación. En particular, la Virgen de Lourdes ostenta el patronazgo de los enfermos, y a ella podemos ofrecer estas intenciones; bien sea que tengamos una imagen de la advocación o no.

    El rezo con la intención por la salud de los enfermos no es distinto al Rosario ordinario que meditamos cotidianamente. Aunque es posible conseguir algunos formatos particulares que presentan las meditaciones en función de los enfermos que Jesús curó durante su vida pública.

    Pasos para hacer las oraciones del Rosario para enfermos

    Primero, como todo acto piadoso es necesario disponernos  para rezar, esta disposición tiene que ser  de corazón y también dejando a un lado los factores distractores, para conseguir meditación de los misterios del Rosario para enfermos.

    Esta oración consta de varias partes, y se empieza invocando la protección maternal de María Santísima y su intercesión para conseguir la sanación espiritual y corporal. Las oraciones preparatorias se hacen como ordinario.

    Oramos a María, auxilio de los cristianos, para que nos conforte y conforte a los que padecen en sus cuerpos enfermedades. Aprovechamos estos momentos para dar palabras de aliento según la Buena Nueva de  salvación y conforme a las Bienaventuranzas.

    Muchas personas se inclinan por contemplar los misterios luminosos, pues son los que nos invitan a entender que todo obra según el propósito divino del creador. Otros siguen el calendario natural, entre los grupos de meditaciones según el día de la semana.

    En cualquiera de los casos, lo que importa es la intención del corazón de unirse en oración, no solo con las personas presentes, sino con todo aquel que tiene una enfermedad y por supuesto con quienes interceden por ellos.

    Luego se elevan las peticiones, en caso de que exista una lista de los enfermos que se están encomendando. Y se procede a hacer las oraciones de inicio.

    Ritos iniciales

    Se inicia invocando la presencia de Dios todopoderoso con la Señal de la Santa Cruz. Se hacen las jaculatorias de preparación conocidas:

    -Señor Abre mis labios; y mi boca proclamará tu alabanza

    - Ave María purísima, sin pecado concebida.

    Se recita el Acto de contrición para arrepentirnos de los pecados veniales que tenemos y luego la unidad, con la profesión de Fe, con el Credo; con el que le decimos a Dios que nuestra fe permanecerá inquebrantable a pesar del momento de prueba.

    Empezando con las cuentas del Rosario

    Una vez terminado los ritos de preparación es momento de empezar con las cuentas del Rosario para enfermos. Se inicia con un Padre Nuestro a los que siguen tres Ave María, que enaltecen la figura de la Purísima antes, durante y después del parto.

    Con estas primeras Ave María, pedimos a María que nos acune en su regazo como madre celestial y de consuelo a los enfermos y a los familiares. Al final de ellas recitamos un Gloria.

    Es el momento de dar inicio a la contemplación de los santos misterios del rosario. Como comentamos anteriormente pueden ser según el día que transcurre en cuyo caso sería de la siguiente forma:

    • Los lunes y los sábados corresponde rezar los misterios gozosos.
    • Los jueves corresponde rezar los misterios luminosos.
    • Los martes y los viernes corresponde rezar los misterios dolorosos.
    • Los miércoles y los domingos corresponde rezar los misterios gloriosos.

    Se finaliza el rezo del santo Rosario con alguna oración pidiendo la protección y bendición de María Santísima.

    Oración por los enfermos de la Virgen de Lourdes.

    En la oración de súplica que se eleva a la Virgen de Lourdes como popular y cariñosamente se le nombra, pues su nombre es La Inmaculada Concepción recoge la aflicción y dolor de los enfermos.

    Estas piden que se les atienda en tanta aflicción y se les llene las manos de raudales de misericordia y sanación. Esto por intercesión del amor maternal de María Santísima. Las personas que buscan auxilio suelen reconocerse indignos de los favores divinos por lo que suplican fervorosamente.

    La indignidad que se atribuyen no es obstáculo para que se inhiban de pedir un favor al que por lo general se suele incorporar en la meditación y recitación de la oración. En este sentido se menciona a la persona por quien se hace la oración de intercesión.

    Los creyentes reconocen en María una intercesora por lo que suplican es hable en favor de ellos a Jesus el redentor de quien procede toda salvación y sanidad. Al final se pueden anexar jaculatorias.

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